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MOA Internacional

Hola amigos lectores.

Empecemos La Creación De Hogares Para El Futuro
MOA INTERNATIONAL

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Índice
Prólogo
Capítulo 1
¿Por qué el Japón cayó en el abismo de la enfermedad?
Capítulo II
¿Pordónde debemos empezar a trabajar para recuperar la salud?
1. Hogares de diálogo y comprensión mutua
2. Hogares alegres y bellos
3. Hogares rebosantes de gratitud
4. Hogares que conceden importancia a los lazos de la vida
Capítulo 3: Qué debemos hacer concretamente
1. Los nuevos hogares que empiezan por “disfrutar de los alimentos”
2. El trabajo de la agricultura que sostiene la vida alimentaria
3. Empezar por “disfrutar de la belleza”
4. La Terapia Depurativa estilo Okada “da alivio a nuestra vida”
Los Ryo-in y Zuisen-kyo trabajan con el Método de Salud MOA
Prólogo
Al contemplar la situación social que rodea a nuestro hogar, vernos que la sociedad del Japón está enferma, tal como podemos apreciar día a día en las noticias que los medios de comunicación divulgan.
Muchos intelectuales señalan que el foco de dicha enfermedad está en la trayectoria que siguió el Japón después de la II Guerra Mundial. Poco después de finalizar dicha guerra, el Sr. Mokichi Okada (1882- 1955) Fundador de MOA International, nos dejó un gran número de ensayos en donde señaló las causas de los diversos problemas sociales.
Desde su niñez, Okada sufrió diversos padecimientos. Posteriormente, perdió su negocio, sufrió el fallecimiento de su esposa y experimentó otros diversos sufrimientos.
Habiendo buscado continuamente la causa fundamental de sus sufrimientos, así como la verdadera forma en que el ser humano debía vivir, Okada comprendió el verdadero camino para erradicar el sufrimiento desde su base, y encaminar al hombre hacia la verdadera felicidad. Así, reveló su filosofia y el modo de llevarla a la práctica concretamente.
Basándose en la ifiosofia dOkada, MOA desarrolla diversas actividades culturales con miras a construir una nueva sociedad civilizada, con salud y riqueza, sin conflictos, donde habrá armonía entre lo material y lo espiritual, en donde las civilizaciones de Oriente y Occidente estarán fusionadas.
La presente obra aborda las causas de la enfermedad en el Japón actual, e indica cómo y a partir de dónde solucionarla para avanzar hacia la creación de un “Mundo Ideal”. Es decir, revela el pensamiento básico de MOA y sus propuestas concretas.
Estaremos complacidos si la presente obra conduce a la extensión del círculo de hogares que abren el camino hacia la creación de un Japón feliz en el futuro.

Capítulo 1
Por qué Japón cayó en el abismo de la enfermedad
(La sociedad nacional está enferma)
Se extiende a la “destrucción del ambiente escolar”
En los iíltimos años, uno de los más profundos problemas que están surgiendo en la iDrimera línea de la educación es, como todos saben, la “destrucción del ambiente escolar”.
Por ejemplo, presentaremos el siguiente caso:
(Profesor a cargo del 6º  año de primaria en una escuela de Osaka)
Al empezar la clase, la actitud de los niños, acostumbrados al desorden, era peor de lo que imaginé. Varios de ellos caminaban por e aula. Cuchicheaban y no tomaban apuntes. Lanzaban objetos a sus compañeros y se burlaban de ellos. Leían historietas en el aula, como si fuera lo más natural. Si se les llamaba la atención, respondían quejándose diciendo: ¡es insoportable, usted me da asco! Recibí un fuerte impacto al ver que estos niños no comprendían que “cuando el maestro se para al frente del aula, los alumnos deben escuchar en silencio”.
(“Reforma educativa en Japón” Conferencia de Especialistas: “Por qué es necesario revisar los métodos educativos básicos”)
Por lo tanto, en nuestros días se dice que la “destrucción del ambiente escolar’, es decir, la desobediencia de los niños hacia sus maestros, los cuchicheos y el caminar por el aula impidiendo el desarrollo de la clase, se está extendiendo hasta los niveles elementales de enseñanza.
¿Qué podemos decir del ambiente escolar que constantemente vemos y oímos?
Podemos decir que todo esto simboliza que el mundo enfermo de los adultos se está reflejando en los niños.
La “destrucción del hogar” se ha convertido en una frase familiar
Otro grave problema en el cual se emplea la palabra “destrucción”, es la “destrucción del hogar”, que está vinculada a la existencia misma de la nación.
Con frecuencia, se ve que cuando a los niños no les gusta la comida que se les sirve, ellos mismos se compran lo que quieren, y lo consumen delante de los demás. “Al ver la comida servida en la mesa, mi hijo mayor (7 años) dijo: ‘sólo esto?’, y luego fue al refrigerador para sacar yogur y arroz con frijoles. A pesar de que la comida de ese día era pescado”“Por la tarde la cli a mi hijo (8 años) un pastel de arroz, pero él dijo que no quería eso, sino pan chocolatado, y él mismo fue a comprarlo a la tienda”
“Por la mañana, mi hijo (9 años) dijo que no quería pan, sino hojuelas de maíz (corn flakes), y él mismo fue a comprarlo” . Abundan casos como estos, en donde los niños rechazan lo que les servimos y ellos mismos buscan o compran algún alimento diferente. A su vez, las amas de casa dicen cosas como: “ya que mi hijo está de vacaciones, para enseñarle a ir de compras, dejé que fuera a la tienda a comprar lo que quería”. O bien dicen: “pensé que era bueno para el niño que él mismo escogiera lo que quería comer”, o “quiero darle gusto a mi hijo”. Así, las madres defienden la importancia de valorar los deseos de sus hijos.
Por eso, más que enseñarles qué deben comer, y de qué manera, los niños a quienes se les otorga prioridad a sus deseos propios, tienden a terminar alimentándose de panes dulces y postres, de pasteles y bebidas endulzadas, de bollos de pulpo y carnes que son de su agrado.
(“La familia y la mesa familiar se transforman”, Yoko Iwamura)
Al priorizar la voluntad de los niños, éstos hacen lo que les viene en gana en el hogar.
Por su parte, los padres no entienden qué es bueno y qué es malo para sus hijos y no saben cómo criarlos.
De tal manera que, en el presente caso, podemos ver cómo el hogar está perdiendo la función de ser un lugar para criar niños sanos, tanto espiritual como físicamente.
Esto es causa de deserción escolar y retraimiento en los niños, así como del aumento de la edad en que ocurre dicho retraimiento.
Las discusiones entre cónyuges y el estrés por el trabajo, las relaciones interpersonales y las pocas oportunidades de comer en familia, impiden conversar y comunicar mutuamente nuestros sentimientos.
El hogar está tomándose vacío, como si fuera un simple “hotel”.
Asimismo, las familias “nucleares” han provocado la creación de familias cuyos miembros son únicamente ambos cónyuges. También están aumentando cada vez más los hogares de una sola persona con más de 65 años. La frase “destrucción del hogar” se hace cada vez más familiar.
La enfermedad se ha inifitrado profundamente
El ideal de un “mundo seguro”, lejos de convertirse en realidad, se ha venido destruyendo. Se percibe utópico, como algo que sucede sólo en los “cuentos de hadas” cada día los medios de comunicación transmiten la situación real de la sociedad japonesa, según la cual ocurren dolorosos incidentes, como los trágicos asesinatos de niños y los numerosos suicidios, que tan sólo mencionarlos resulta el doloroso.
La destrucción del ambiente escolar, que es el reflejo de la sociedad de los adultos, y la destrucción del hogar, que al igual es un grave reflejo de la sociedad actual, simbolizan que la nación está enferma; por lo tanto es innegable que la enfermedad está profundamente infiltrada ya que ambos problemas son evidentes.
(La trayectoria del Japón de posguerra y la causa de las enfermedades)
La semi]la de la enfermedad estaba oculta en la trayectoria que siguió el Japón en la posguerra ¿Dónde se ocultaba la semilla de la enfermedad?
Mokichi Okada, fundador de MOA, fue una de las personas que señaló dicho peligro poco después del final de la II Guerra Mundial. Podemos observar cómo sus severos pronósticos se tornaron realidad.
El excesivo individualismo
Evidentemente el individualismo marcó un camino a seguir por el Japón de la posguerra. La Constitución Japonesa deteriminó la forma del país y la metodología de la educación básica determinó la forma de comportamiento de la gente.
En dicha Constitución, se declara que “se respetará la individualidad de cada ciudadano”.

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Gracias por llegar hata aquí,  proximamente continuará.

Las cosas claras. ¿Que les parece esto?

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Carnaval 2009

MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD

MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD
QUIENES SOMOS:

Los que suscribimos este manifiesto

somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular, de la cual emanan los poderes del Estado.Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza, hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas.Este manifiesto tiene vocación de universalidad, y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta, para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúe en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en las que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.A QUIÉN NOS DIRIGIMOS:Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países; así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas, y a los Presidentes y Gobiernos de los países más poderosos económicamente de la Tierra.LES MANIFESTAMOS:1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de la Tierra y en el desigual e injusto reparto de bienes que existe actualmente en el mundo. Entendemos que la ecuanimidad y la armonía en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, por lo cual es inadmisible que una gran parte de la población mundial tenga que enfrentarse a una realidad tan precaria, a tal grado de injusticia y desigualdad, a tanta hambre, pobreza y desnutrición.2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tienen esos derechos desde el mismo instante de su nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de sus países.3.- Que defendemos que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y la Historia que, en pleno Siglo XXI, existan seres humanos que pasen hambre en el mundo, y que mueran por ello. Que es un agravante de ese crimen que, existiendo las leyes internacionales suficientes, así como los medios técnicos, económicos y científicos para corregir dicha situación, los que ejercen el poder en el mundo no lleven a cabo las acciones necesarias para solucionar lo que generaciones futuras calificarán de verdadero genocidio en el que serán culpables todos aquellos que, teniendo los medios para solucionar el problema, no los hayan empleado.4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes el final de tal estado de cosas.5.- Que el presente manifiesto no es un manifiesto utópico; y que tampoco es un manifiesto político, ni se pretende con el mismo la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, ni ningún menoscabo del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos y que se establezca un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que les ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria.4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en la ONU de obligado cumplimiento para los países desarrollados.5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, ú otra similar, a las transacciones comerciales internacionales, que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas. En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, y fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.Desde la tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad que construya un mundo mejor y más justo, a 30 de enero de 2009″

Por su Santidad, el XIV Dalai Lama

Desde el punto de vista budista, la mente de una persona común está debilitada y distorsionada por la fuerza de los errores y los conflictos emocionales que acarrea en sí misma. Por esta debilidad y distorsión es incapaz de ver las cosas tal y como ellas son. Lo que percibe es una visión deforme y determinada por sus propias neurosis emocionales y sus prejuicios.

El propósito del budismo, como religión, es eliminar de la mente esos elementos distractivos y facilitar así, una percepción válida.
Mientras que tales elementos distorsionantes no hayan sido arrancados de raíz , la percepción de la persona siempre estará empañada. Pero una vez que los errores sean eliminados, el individuo entrará en un estado en el que la realidad es percibida siempre tal y como es.
Entonces, al existir la mente en perfecta sabiduría y liberación, el cuerpo y la palabra fluyen de un modo perfectamente positivo y natural.

Los tibetanos somos afortunados por haber nacido en una sociedad donde el conocimiento espiritual, estaba al alcance y era altamente apreciado. Sin embargo, por el hecho de haber nacido en un medio así, quizá algunas veces lo dimos como garantizado. El mismo Buda dijo: “comprueba mis enseñanzas como un mercader de oro analiza antes de aceptarlo y comprarlo”. El Buda enseñó durante un largo tiempo a gentes de todo tipo y nivel de inteligencia. Consecuentemente, cada una de sus enseñanzas debe ser cuidadosamente calibrada en su significación para determinar si es cierta literalmente, o sólo en circunstancias particulares o a seres de limitado entendimiento.
Aceptar cualquier doctrina o aspecto de ella sin analizarla será como construir un castillo sobre hielo. Haciéndolo así, la práctica de la persona permanecerá siempre inestable y carecerá de la fuerza y profundidad necesaria.

También es un error practicar sin un entendimiento y
conocimiento de la doctrina. El practicante debe saber muy bien lo que hace y por qué lo hace. Aquellos que somos monjes o monjas, y que dedicamos nuestra vida entera la práctica del Dharma (enseñanzas del Buda), debemos ser muy cuidadosos en practicar inmaculadamente. La Sangha (comunidad de practicantes) es muy importante para la estabilidad de la doctrina, por lo tanto, debemos hacer todo lo posible para emular al mismo Buda. Cualquiera que considere la posibilidad de ordenarse, debe, en primer lugar, pensarlo muy bien; no hay necesidad alguna de hacerse monje, para convertirse en un monje inferior. La Sangha tiene responsabilidad de ser la encarnación de los preceptos. Si lo que en el fondo se desea es continuar viviendo la vida ordinaria, es mejor no hacerse monje, dejar la ordenación para aquellos de mayor inclinación espiritual y practicar simplemente como un laico lo mejor que se pueda.

Todas las religiones del mundo son parecidas, en cuanto que proveen los métodos para cultivar los aspectos positivos de la mente y eliminar los negativos. El budismo es una religión de un carácter particular, de un especial sabor, debido a que, habiéndose desarrollado en la India, cuando ésta era un país de un elevado nivel espiritual y filosófico, presenta tanto un abanico completo de ideas espirituales, como métodos de aproximación racional al desarrollo del espíritu.

Esto es particularmente importante en nuestra era, en la que se concede a la mente racional tal relevancia. Debido a esta faceta de racionalidad, el budismo encuentra muy poca confrontación con el mundo moderno. En verdad, muchos de los hallazgos de la ciencia moderna, tales como los de la física nuclear, que son considerados como nuevos descubrimientos, han sido debatidos hace mucho tiempo en las antiguas escrituras budistas. Debido a que el último consejo de Buda fue que no aceptaran nada por la simple fe, sino mediante la investigación racional. Así el mundo budista ha mantenido muy vivo, dentro de su ámbito, el espíritu de investigación.

Que una persona sea budista o no, viene determinado por si ha tomado refugio o no en las Tres Joyas Budistas (El Buda, El Dharma y La Sangha -la comunidad de practicantes-) de una forma pura, desde lo más profundo de su corazón. Por el mero hecho de recitar oraciones budistas, jugar con rosarios mántricos o caminar alrededor de los templos, no se es budista. Incluso un mono puede ser adiestrado en estas cosas. El Dharma es una cuestión de mente, de espíritu, no de actividades externas. Es por esto que para ser budista, uno debe entender exactamente lo que son las tres Joyas: El Buda, el Dharma y la Sangha, y cómo se relacionan con la propia vida espiritual. Se dice, que el Buda es el maestro, el Dharma es camino y la Sangha los compañeros espirituales que ayudan a recorrerlo.

De estos tres, el más importante para nosotros como individuos, es el Dharma, porque en última instancia sólo nosotros podemos ayudarnos a nosotros mismos. Nadie puede alcanzar la Iluminación por nosotros o cedérnosla. La Iluminación llega para aquellos que
practican bien el Dharma, para los que toman el Dharma y lo aplican en el desarrollo de su propio continum mental. De las tres Joyas, es el Dharma el refugio último. Escuchándolo, reflexionando y meditando, nuestras vidas pueden devenir una con él y la Iluminación puede ser una posibilidad inmediata.

La mente de una persona ordinaria es indisciplinada y
descontrolada. Para ser capaces de enfrentarnos a prácticas budistas más elevadas, tales como el desarrollo del samadhi o la visión
profunda de la vacuidad, o comprometernos en los métodos yóguicos de los diferentes sistemas tántricos, debemos, primeramente, desarrollar
una mente disciplinada. Con refugio y autodisciplina como bases, podremos fácilmente desarrollar una experiencia progresiva en prácticas dhármicas más elevadas. Sin un fundamento de disciplina, las prácticas elevadas no fructificarán. Todos desean practicar las técnicas más elevadas, pero debemos preguntarnos si antes hemos dominado los prerrequisitos elementales, como la disciplina. El objetivo del Refugio es transformar a la persona ordinaria en un Buda. Una vez que esto se ha conseguido, el propósito del refugio ha sido cumplido. En el momento en que nuestra mente deviene Buda, nuestra palabra se convierte en el Dharma y nuestro cuerpo en la Sangha.

La esencia del Dharma es el desarrollo de la mente, ya que todo el Karma negativo y positivo acumulado mediante las acciones de la palabra, el cuerpo, es originado y dirigido por la mente. Si no desarrollamos una alerta consciente de nuestros procesos mentales y la habilidad de cortar las tendencias negativas del pensamiento en el
momento mismo en que nacen, veinte años de meditación en una cueva remota serán de muy poco valor. Antes de la cueva, debemos buscar las buenas actitudes mentales y desarrollar la capacidad de vivir de acuerdo con el Dharma. Solamente entonces nuestro retiro en la cueva remota será mejor que al hibernación de un oso. Aquellos que hablan de retiros tántricos mientras que las diez acciones positivas, fundamento del Dharma, están aún remotas, no hacen sino reírse de ellos mismos.

Como humanos somos capaces de obtener la Iluminación en una sola vida. Sin embargo, la vida es corta y la mayor parte de elle ha pasado ya. Debemos preguntarnos cuánto hemos progresado espiritualmente. La muerte puede llegarnos en cualquier momento, y
cuando llegue habremos de dejar atrás todo excepto las huellas mentales que nuestras acciones han dejado. Si hemos practicado el Dharma en nuestra existencia, hemos tratado de vivir con las directrices Dhármicas o hemos obtenido realizaciones espirituales, esa energía estará ahí con nosotros. Si por el contrario, nuestra existencia ha sido empleada en la negatividad, la consciencia viajará a mundos futuros y estará inmersa en pensamientos negativos y memorias obsesivas de nuestras andanzas samsáricas.

Ahora que tenemos todavía el poder de practicar el Dharma, debemos hacerlo pura e intensamente. La práctica del Dharma trae la paz para nosotros y para los que nos rodean, e incluso aunque no alcancemos la Iluminación en esta vida, nos proporcionará la joya que satisface todos los deseos, que puede ser llevada a las vidas futuras y ayudarnos en el camino espiritual.

En última instancia, el futuro está en nuestras manos.

La mayoría de las personas hacen los planes más fantásticos para mañana, la semana que viene o el próximo año, pero lo que verdaderamente cuenta es practicar el Dharma aquí y ahora. Si se hace esto, todos los planes serán llevados a cabo. Cuando cultivamos hoy la actividad virtuosa, la ley de la originación dependiente asegura que una corriente de cambio positivo se pone en marcha. Esa es la preciosa característica de la vida humana. La humanidad es capaz de influir dinámicamente en su propio estado futuro mediante la aplicación de la sabiduría discriminativa a todas las actividades del cuerpo, la palabra y la mente. Usar y desarrollar esa sabiduría que distingue correctamente es extraer la esencia misma de la vida humana.
Publicado en.

http://tiempodetempo.blogspot.com

El nombre correcto es GNU con Linux : R. STALLMAN (VIDEO 1)

La Herencia Nadal Guerrero, un expolio continuo en el tiempo.

Bien, aquí seguimos, ha pasado un año y el motivo principal que dio origen al nacimiento de este blog, sigue sin cumplirse. Unas millonarias herencias esquilmadas, en vías de extinción. De una de ellas la, Fundación Maria Guerrero debía salir la Universidadesto es lo se pretende hacer, aunque llevan algún tiempo hablando de “La Ciudad del Conocimiento



Terrenos destinados Universidad.
Terrenos destinados Universidad.Terrenos destinados Universidad.

“HAY QUE TOMARSE EN SERIO EL SUR COMO METÁFORA DE FUTURO”

Entrevista de Concha Caballero a Luis García Montero
Exclusiva para Paralelo 36

Después de los últimos avatares, de su exilio voluntario de la Universidad de Granada, encuentro a Luis García Montero firme, volcado en el trabajo, pero convaleciente de un dolor reciente. No se trabaja el rencor este granadino amable, cercano, generoso en su tiempo con todas las causas perdidas, pero acusa los golpes recibidos. Quizá el dolor provenga de los golpes más sordos, menos evidentes, del silencio. Quiere apartarse, dice, de los ambientes tóxicos para seguir sonriendo, para poder crear en libertad sin el gesto airado de la autodefensa.

CC.- Paco Ibáñez decía hace unos días que los andaluces tenemos el don de convertir los sueños en realidad y que eso explicaba la enorme tradición literaria de nuestra tierra. ¿Por qué crees tú que hay tantos poetas en el Sur?

LGM- Me he preguntado muchas veces sobre el peso de la literatura y sobre todo la poesía andaluza en la cultura española contemporanea. Es una pregunta que comparto con Jose Emilio Pacheco con respecto a la cultura mejicana. La historia y la tradición poética andaluza tiene mucho peso y abre caminos para el futuro. No sólo nuestros clásicos, también la cultura arábigo-andaluza, pero en tiempo reciente tiene mucho que ver con la pobreza. Andalucía no participó de la revolución industrial y no se vio controlada por la mentalidad positivista que la acompañaba. Aquí hubo hueco para una cultura sin excesivas prisas, sin un utilitarismo marcado. Aquí se permitió un diálogo más pausado con más sensualidad. Si la falta de industrialización fue trágica en otros sentidos, tuvo sin embargo como positivo dejar un espacio abierto para la poesía y que surgiera una tradición poética como la que representa Bécquer, Juan Ramón Jiménez y Machado que son realmente los padres de la cultura contemporánea.

Construcción del miedo

Construcción del miedo...Por Hernán López Echagüe

No piense. No experimente sensaciones. No pregunte. No responda. No discuta. No caiga en la tontería de la incertidumbre. No beba. No fume. No juegue. No haga el amor. No crea en su hijo. Tampoco en su hermano. No escuche. No opine. No vote pavadas. No pida, y, desde luego, menos aún exija. No atienda el teléfono. No llame. No desee. No mire. No interprete. No cometa el desliz imperdonable de apasionarse por una idea. No exprese solidaridad. No crea en su amigo. Tampoco en sus padres. No abrace. No distinga. No analice. No juzgue. No duerma tranquilo. No confíe. Si oye ruidos raros en su casa, salte de la cama, tome la escopeta y dispare en defensa propia. No abra la puerta. No extienda la mano. No ayude. No colabore. No bese. No cante. No sonría. Busque otra vereda cuando en la suya, a lo lejos, advierta un grupo de gente extraña, oscura. No goce ni padezca la vida.
Cierre la boca y obedezca, simplemente obedezca, y escuche la radio y lea los periódicos y, por sobre todas las cosas, no se aparte siquiera un instante de la pantalla del televisor.
En momento alguno incurra en la irresponsabilidad de asomar la cabeza por la ventana de su casa. Y escriba de prisa su testamento.
¿O es que todavía no ha caído en la cuenta de que nuestro cristiano y occidental modo de vida está en peligro? Cualquier paso torcido puede conducirnos a una tragedia impensada. El mundo se ha convertido en un inabarcable terreno destinado a la caza, mayor y menor, y nosotros, personas comunes y ordinarias, sumergidos en una ingenuidad sin límite, somos la presa codiciada. Las rutas, calles y avenidas del mundo están repletas de cazadores furtivos. De todo tipo y humor. Patotas de jóvenes drogados y locos dispuestos a arrancarnos todo: ropa, dinero, inocencia. Arabes rabiosos que sin contemplación alguna nos decapitarán. Hordas de trabajadores desocupados y familias sin techo que no hacen otra cosa que aguardar nuestro sueño para invadir nuestra casa y llevárselo todo. Campesinos arropados de cordero que no tienen otro propósito que hacerse de nuestras tierras. Niños que, navaja en mano, aleccionados por sus padres, claro, nos esperan a la vuelta para abrirnos el vientre.
En otras palabras, gente sucia, malvada y pecaminosa que no piensa más que en cagarnos la vida.
De modo tal que todo está bien así como está. Quietud, silencio, encierro, aislamiento, desdén. La existencia, condenada a balbucear entre cuatro paredes.
Alguien, alguna vez, llamó sometimiento a esta situación. Someterse. Acomodarse a una realidad fraguada que anula nuestros deseos e incluso ignora nuestras necesidades básicas, pero que por razones muy complejas, diríase que culturales y atávicas, aceptamos como orden natural, preestablecido e inviolable. Someter: subordinar la voluntad o el juicio propios a los de otra persona o grupo.
Inculcar y propagar el temor en una sociedad, es acaso el modo más sutil y certero para mantener un estado de sometimiento que, en más de una ocasión, se asemeja a la esclavitud. Porque uno, de pronto, apenas piensa en escapar solo y a las corridas entre el maizal. Y no hay mejor bocado para el poder político y económico que la soledad, el individualismo, ponerse a responder solo y a las patadas. El temor, cuando está fundado en un recelo generalizado, crea solidaridades efímeras y echa por tierra la solidaridad franca y duradera. Todo es desconfianza.
Bush apeló a la propagación del miedo entre los norteamericanos –tan proclives a caer en el pánico, dicho sea de paso– para entregarse alegremente a la matanza de miles de iraquíes con el único y excluyente propósito de robar petróleo. Pero, ¿cómo logró el poder político de los Estados Unidos llevar a ojos y oídos de la población esa paralizadora sensación de terror? Los grandes medios de comunicación actuaron de puente.
Los grandes medios de comunicación siempre actúan de puente entre el poder y la sociedad, cuando no de voceros. Y la conducen según sus antojos. La razón es sencilla. Son empresas, enormes en muchos casos, que responden a una serie de intereses ideológicos y comerciales que habitualmente poco tienen que ver con la búsqueda de una sociedad mejor. Existe una clara afinidad, en oportunidades familiar y generalmente ideológica, entre la clase social que dispone de los medios de producción material y la que dispone de los medios de producción intelectual. Una sociedad de hecho.
Dos jóvenes roban tres chorizos en una carnicería; a una señora le arrancan la cartera; violan a una joven. Los diarios titulan: “Escalada de violencia”. Y en cada esquina comienzan a hablar de la escalada de violencia. “Así no se puede vivir”. “Queremos orden”. “Para eso pagamos nuestros impuestos”. “Los meten presos por una puerta y los sacan por otra”. Entonces, los grandes medios de comunicación resuelven auscultar el ánimo de la gente. Una encuesta de tono inductivo: “¿Tiene miedo?”. Por supuesto que lo tengo, si he visto al carnicero putear y a la señora y a la madre de la joven llorar. Los medios difunden el resultado: “El 78 por ciento de la población tiene miedo”.
Los desocupados marchan por las calles exigiendo pan y trabajo. Los diarios titulan: “El centro de la ciudad fue un caos”, y en la nota editorial se preguntan: “¿Hasta cuando?”. La gente, entonces, absorbe y dice por todas partes: “Queremos orden”. “La libertad de uno termina donde comienza la del otro”. “Es inconcebible”. Los medios hacen la encuesta: “¿Qué opina de las manifestaciones que entorpecen el tránsito?”. El 75 por ciento las rechaza. A la mañana siguiente, los medios informan: “La gente está harta de esta situación, lo dicen las encuestas”.
Así las cosas, el miedo que los propios medios de comunicación crearon y propagaron, cobra un irrefutable aire de legitimidad. Porque “es la gente” la que está harta. Una realidad engañosa que cumple su cometido: sumergir a la sociedad en la quietud, en la ausencia de participación, en la desconfianza.
La noticia se ha convertido en mercancía, y el miedo es una etiqueta que vende. Fascinados por la forma, por el amarillismo, los grandes medios han hecho a un lado el fondo de la cuestión.
Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, escribió años atrás: “Basta con que un hecho sea lanzado desde la televisión -a partir de una noticia o imagen de agencia- y repetido por la prensa escrita y la radio, para que el mismo sea acreditado como verdadero sin mayores exigencias. Y como en la actualidad los medios funcionan entrelazados, de forma que se repiten e imitan entre ellos, es frecuente la confirmación por parte de un medio de la noticia que éste mismo lanzó a partir de la reproducción de la misma en otro medio, que simplemente la `levantó´ del primero (…) Los medios se autoestimulan de esta forma, se sobreexcitan unos a otros, multiplican la emulación y se dejan arrastrar en una especie de espiral vertiginosa, enervante, desde la sobreinformación hasta la náusea. De esta forma, podemos recordar, se construyeron las mentiras de la Guerra del Golfo. ¿Qué medios tiene el ciudadano para averiguar si se falsea la realidad?”.
Esta semana, en una vieja edición de la revista dominical del diario El País, de Madrid, leí un excelente artículo de Javier Cercas titulado “Fuera es feo”. Refiere Cercas el curioso mandamiento que gobierna al matrimonio conformado por el director de cine Arturo Ripstein y la guionista Paz Alicia Garciadiego: en su hogar no admiten la presencia de la televisión, tampoco radio, y mucho menos espacio para diarios o revistas. Una manera práctica de protegerse de las toneladas de basura y calamidades que, en apenas minutos, es capaz de arrojar sobre nuestra cabeza un programa de tv en apariencia inofensivo o un editorial de La Nación, por ejemplo.
Me atrevo a discrepar con el matrimonio Ripstein-Garciadiego. Fuera es más lindo, y tampoco es necesario hacer gala de una inquebrantable valentía para salir, caminar, saludar, abrazar, mirar, escuchar, socializar, solidarizarse, beber, amar, decir, creer, compartir y, por sobre todas las cosas, cambiar: reunirse con el desfachatado objetivo de cambiar este lastimoso estado de las cosas donde priman el miedo y la indiferencia. Suficiente sería comprender la sensata máxima del subcomandante Marcos: “Un valiente es un cobarde que corre hacia adelante”.

EL SUFRIMIENTO NO EXISTE

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El dolor existe, pero no el sufrimiento. El sufrimiento no es real, sino una obra de tu mente. Si sufres es que estás dormido porque, en sí, el sufrimiento no existe, es un producto de tu sueño y si estás dormido no serás capaz de ver los problemas. Pasará la vida por ti sin que tú la vivas. La vida no es problemática. Es el yo (la mente humana) el que crea los problemas. La realidad no hace problemas, los problemas nacen de la mente cuando estás dormido. A ver si eres capaz de comprender que el sufrimiento no está en la realidad, sino en ti. Tú pones los problemas. ¿Se puede decir que en estos últimos días no te has sentido como un hombre libre y feliz, sin problemas ni preocupaciones? ¿No te has sentido así? Pues estás dormido. ¿Qué ocurre cuando estás despierto? No cambia nada, todo ocurre igual, pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad. Entonces lo ves todo claro.

Le preguntaron a un maestro oriental sus discípulos: “¿Qué te ha proporcionado la iluminación?” Y contestó: “Primero tenía depresión y ahora sigo con la misma depresión, pero la diferencia está en que ahora no me molesta la depresión.”

Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como sacrificio, ni como esfuerzo, sino por iluminación. Aceptarlo todo porque lo ves claro y ya nada ni nadie te puede engañar. Es despertar a la luz. El dolor existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor. Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe. El dolor no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se remansa. Lo inaguantable es tener el cuerpo aquí y la mente en el pasado o en el futuro. Lo insoportable es querer distorsionar la realidad, que es inamovible. Eso sí que es insoportable. Es una lucha inútil como es inútil su resultado: el sufrimiento. No se puede luchar por lo que no existe.

No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el desasosiego, la congoja, el miedo, la inseguridad… Nada de esto existe sino en nuestra mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.

Importa la vida. El ir contra la realidad, haciendo problemas de las cosas, es creer que tú importas, y lo cierto es que tú, como personaje individual, no importas nada. Ni tú, ni tus decisiones ni acciones importan en el desarrollo de la vida; es la vida la que importa y ella sigue su curso. Sólo cuando comprendes esto y te acoplas a la unidad, tu vida cobra sentido.

¿Qué hace falta para despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni discurrir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capacidad de movernos fuera de los esquemas que tenemos. Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no cambia. ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres consciente de tus cadenas? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo. Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad. Lo primero que necesitas para despertar, es saber que estás durmiendo y estas soñando.

Para despertar hay que estar dispuesto a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y malos, con receptividad, que no quiere decir credulidad. Hay que cuestionarlo todo, atentos a descubrir las verdades que puede haber, separándolas de las que no lo son. Si nos identificamos con las teorías sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las tragamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos. No has sabido asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. Hay que ver las verdades, analizarlas y ponerlas a prueba, una vez cuestionadas.

Ordinariamente, buscamos alivio y no curación. Cuando sufres, ¿estás dispuesto a separarte de ese sufrimiento lo necesario para analizarlo y descubrir el origen que está detrás? Es preferible dejar que sufras un poco más, hasta que te hartes y estés dispuesto a ver. O despiertas tú, o la vida te despertará.

Las componendas y alivios son manejos comerciales del buen comportamiento que te han metido en la mente tu sentido de buena educación. Si los miras, bien despierto, descubrirás que no son más que utilización, comercio de toma y daca y chantaje, más hipocresía. Cuando ves esto, ¿quieres quitarte el cáncer, o tomar un analgésico para no sufrir? Cuando la gente se harta de sufrir es un buen momento para despertar.

¿Estoy dispuesto a reconocer que el sufrimiento y la congoja los fabrico yo mismo?

No quiero que ustedes crean lo que les digo porque yo lo digo, sino que cuestionen cada palabra y analicen su significado y lo que les dice su vida personal; pero con sinceridad, sin autoengañarse por comodidad o por miedos.

Del libro “Autoliberación Interior” de Anthony de Mello. Psicologo, sacerdote Jesuita y escritor.

Sufrimiento: Padecimiento. Oponer dificultades y resistencia ante cierta situación para su comprensión, manejo, conocimiento, realización. Sinónimos: reprimirse, resignarse, resistir, afectar, afligir, aquejar, soportar,atacar.

Dolor: Sensación desagradable específica, consciente, engendrada por factores internos o externos a la propia persona a partir de estados patológicos somáticos de la misma. Sinónimos: caridad, compasión, conmiseración, disgusto, lamento, lástima, pena, piedad.

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