Tengo el placer de publicar este hermoso poema,
pertenece al gran poeta Salvador Pliego.
http://salvadorpliego.wordpress.com/2012/02/18/cabalgaduras-la-espana-del-poeta/
I
Ser una espada,
como saeta,
como un olivo que sangra flores,
como un puñal en el alma y férrea,
como la sombra de toda piedra,
para cruzar la España hecha de escarcha
y esparcirse en la luz nocturna
enarbolando la mar que olea.
II
Levantaos, Caballero:
asid el galope y la adarga,
para que la lanza restalle
en los linderos del alma;
para que los cascos resuenen
como un corazón que arrasa.
III
Llevadme el alma en la espada.
Ponedla de arista y hierro,
a que cabalgue por la asonada
donde la tierra levanta y canta.
IV
De canto en canto y batalla:
venid galopes en marcha;
venid, que viene la alzada
y el latido en avanzada.
¡Venid a todo galope,
que el corazón va en himno
y viene corriendo en marcha!
V
Jinetes de la vanguardia
que vienen a lomo
de mar y España,
con la cruz hecha de albarda
doblegaréis cierzos y olas
para cabalgar en las mareas.
VI
¡Salid todos de España!
¡Salid todos, ligeros!
Mirad que ahora entra
la España que cabalga.
VII
Caballero de la cruz manchega:
ya no blandiréis al aire
con el filo de la espada,
sino con la mano del acero,
de los hierros que trabajan.
VIII
Por la espada, por ella,
por la espada:
¡salid a la llanura!
¡Salid!…
¡Salid, vientos de España!
¡Salid!…
En la hora brava,
en la crin aventurada,
con el lanzón puesto en la carga,
con la vista en la montaña:
¡Salid!
¡Salid, que hay España!
¡Salid!…
¡Es un galope la tierra enamorada!
IX
En el mar…
Desde el mar…
Os digo: sobre el mar viene la marcha.
¡Cantad, España!
¡Cantad!…
Abrid los brazos.
Esparcid el mar.
Ganad la ola en el mirar.
Esta tierra
centelleará al galopar.
X
¡Cantad, corceles, cantad,
henchidos de galopar!
Con esa montura hidalguense
y el peto de mimbre o de bronce,
corred a que prendan los cascos
y ardan llanuras al trote.
¡Cantad, corceles, cantad,
los himnos del galopar!
¡Arded, caballos de fuego!
Arded que lleváis a España
sin la montura ni reata,
sobre el dorso del mar.
¡Cantad, corceles, cantad,
las marchas del galopar!
De pie en la grupa, de pie,
que nadie os va a alcanzar;
con la lanceta en la mano,
con el rejón de mirar.
¡Cantad, corceles, cantad,
galopes que van al mar!
Salvador Pliego
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Un gran abrazo para ti.